Directores PAHIP /PROINCOMSCI / UNICEN

Directores PAHIP /PROINCOMSCI / UNICEN
Miguel Mugueta. Doctor en Ciencias Sociales y Ciencias Humanas; Licenciado en Antropología con orientación arqueológica. Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN, Argentina.

Directores del PAHIP / PROINCOMSCI / UNICEN

Directores del PAHIP / PROINCOMSCI / UNICEN
Marcela Guerci. Licenciada en Antropología Social. Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN. Argentina.

NUESTRAS INVESTIGACIONES

Este BLOG reúne parte de la información y de los análisis ya mencionados en otros textos, publicados o no, y agrega ciertas cuestiones teóricas y metodológicas sobre el tipo de investigación que se lleva a cabo.
En la última década, los estudios del pasado humano relacionado con tiempos históricos han sido abordados no sólo desde la Historia sino desde otras disciplinas de las Ciencias Sociales. En Argentina, el campo de la Antropología que se ha ocupado de 'lo histórico' se enmarca en la Arqueología Histórica, la que tuvo sus orígenes en Estados Unidos y en Canadá. Inicialmente -y coincidiendo con las tendencias desarrolladas en Estados Unidos- investigó las problemáticas de las sociedades 'históricas' partiendo de la teoría y, por sobre todo, de la metodología de la Arqueología. Con el tiempo, ha sido posible reconocer que los problemas de investigación de procesos sociales históricos son complejos y exigen un abordaje interdisciplinario, tanto para el análisis y la elaboración de conocimientos científicos como para el contexto de aplicación de dicha producción. En este sentido, la noción de pasado plantea una discusión que promueve una recomposición de los objetivos de la Arqueología Histórica.
El proyecto de investigación PAHIP (Programa de Arqueología Histórica, Identidad y Patrimonio), inserto en la Linea "C" ("Procesos Identitarios, uso del pasado y puesta en valor patrimonial") del PROINCOMSCI (Programa de Investigaciones en Comunicación Social de la Ciudad Intermedia), de la Facultad de Ciencias Sociales de la Univerrsidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN); se propone tomar como eje temático a la identidad cultural, no sólo la de los pobladores de los partidos de Tapalqué, Azul, Olavarría y Rauch (provincia de Buenos Aires, Argentina) sino una identidad en términos más amplios. El objetivo es identificar, tanto a nivel arqueológico e histórico como actual, las representaciones sobre aquellas relaciones interétnicas, vigentes en distintos períodos, surgidas de los grupos que convivieron en un área llamada de frontera en la Región Pampeana de Argentina, la que se sitúa en torno al actual centro de la provincia de Buenos Aires, especificando la naturaleza de tales relaciones. Esto lleva a plantear, como hipótesis de trabajo, que existieron hábitos y formas de convivencia en esas poblaciones, asentadas en zona de frontera -límite material y simbólico entre el Estado Nacional y los territorios de las naciones indígenas- cuyas manifestaciones son pasibles de rescate arqueológico, etnohistórico y antropológico social. Tales manifestaciones conformaron lo que podría pensarse como una cultura de frontera, la que influyó sobre formas identitarias posteriores hasta la actualidad.

En un alcance más general, el objetivo se plantea contribuir con el reconocimiento y la construcción del patrimonio cultural a escala local y regional y orientar a la práctica comunitaria al reconocimiento de una experiencia social previa y a su implicación en situaciones actuales y futuras. Los trabajos se desarrollan en dos líneas de investigación, articuladas permanentemente. Una de las líneas mas importantes, indaga los yacimientos arqueológicos Cantón Tapalqué Viejo, Fuerte Santa Catalina (Azul, fundado en 1828), Fortín Moyano, Yacimiento San Juan de los Huesos (Establecimiento rural de mediados del siglo XIX), "Las Flores 0580" (arqueología urbana en la ciudad de Azul, indagando los primeros hornos de fabricación de ladrillos cocidos) y otros yacimientos de la zona central de la provincia de Buenos Aires. A través del registro arqueológico y de la documentación de la época, se aborda la dinámica en las relaciones sociales de los pobladores asentados en el lugar, caracterizados en los textos históricos como grupos diferenciados: militares, indígenas, civiles 'blancos' y negros. En el caso del Cantón Tapalqué, parte de estos habitantes se constituyó, luego, en el núcleo que dio origen a la actual ciudad de Tapalqué, cabecera del partido homónimo, a 20 kilómetros del Cantón. En la otra vertiente, las investigaciones apuntan a estudiar el pasado y la identidad desde dos planos:
A- a partir de las representaciones sociales vigentes en diferentes momentos históricos.
B- a partir de los sentidos actuales, de los saberes identitarios de los habitantes de la zona central de la provincia de Buenos Aires, Argentina.
La etnografía, entonces, resulta el instrumento indispensable para el rescate de testimonios presentes en la memoria popular, ya que permite registrar conocimientos y prácticas relacionados con diferentes significados sobre el pasado histórico, tanto con los que remiten a situaciones de conflicto interétnico como con los que suponen áreas o lapsos de pacífica convivencia entre los grupos.

LA ARQUEOLOGIA COMO CIENCIA PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRO PASADO HISTORICO

LA ARQUEOLOGIA COMO CIENCIA PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE NUESTRO PASADO HISTORICO
La Arqueología (del griego ἀρχαίος 'viejo' o 'antiguo', y λόγος 'estudio') es una disciplina que estudia las sociedades a través de sus restos materiales, sean estos intencionales o no. Así, debemos dejar de lado la tradicional visión de que es «una ciencia auxiliar de la Historia, que complementa con documentos materiales aquellos períodos no suficientemente iluminados por las fuentes escritas». La Arqueología es una especialidad u orientación de las Ciencias Antropológicas, y además ciencia social autónoma, que estudia, explica e interpreta a las actividades de los grupos humanos a través de su cultura material y psicológica.Los trabajos de investigación del PAHIP se encuentran en el a´rea de investigación conocida como Arqueología Histórica (arqueología de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX; o la presencia de evidencias asociadas a el proceso de Revolución Industrial desde el s XVII en América). Las excavaciones arqueológicas en el Cantón Tapalqué Viejo, en el Fuerte Santa Catalina de Azul, en el Fortín Moyano también de Azul o en la Casa Rosada (casa centrica ubicada en Olavarría que fue la sede de los obreros anrquistas ferroviarios) se presentan como localizaciones relevantes a cerca de como funcionaron las redes sociales de las sociedades constructoras del siglo XIX y XX en el centro de la pcia de Buenos Aires

LA REVOLUCION INDUSTRIAL INGLESA EN LA FRONTERA DEL SIGLO XIX

LA REVOLUCION INDUSTRIAL INGLESA EN LA FRONTERA DEL SIGLO XIX
El registro arqueológico del CTV, del Fuerte Santa Catalina, del Fortín Moyano, como también de otras localizaciones arqueológicas asociadas a los asentamientos de la Línea de Fuertes y Fortines de la denominada "Frontera sur de la provincia de Buenos Aires" durante el siglo XIX, presenta una gran variedad de losas de fabricación inglesa. La presencia de estos materiales podría dar cuenta de un uso diferenciado en los diferentes sectores o segmentos sociales que se asentaron en estas localizaciones pampeanas. Seguramente las vajillas de esta calidad eran usadas por los oficiales de alto rango, propietarios de pulperías o juezes de paz, mientras que la milicia o las familias de colonos usaban utencillos de metal (jarros, platos).

Excavaciones arqueológicas en el Cantón Tapalque Viejo

Excavaciones arqueológicas en el Cantón Tapalque Viejo
La investigación antropológica en el Cantón Tapalqué Viejo, construido en 1831 y desmantelado hacia 1852, aborda el estudio de un espacio que implicó la interacción de grupos sociales aparentemente diferenciados pero que desarrollaron una red compleja de relaciones. Militares y no militares fueron la base de una población que sobrevivió al desmantelamiento de la fortificación y que fue conformando una identidad en consonancia con el medio. El registro arqueológico y los relatos orales evidencian un fenómeno particular dentro de las situaciones de frontera de la pampa bonaerense del siglo XIX. La Arqueología Subacuática y el trabajo interdisciplinario se plantean como indispensables para esta investigación. En la fotografía podemos apreciar parte de los intensos trabajos en el area del basural interior del CTV donde se recuperaron restos de conjuntos óseos correspondientes a vacas, caballos, cerdos, aves de corral y ovejas. Estos restos estaban asociados a tiestos de losas de fabricación inglesa y holandesa. Además se recuperaron puntas de proyectil confeccionadas sobre vidrios de botellas de ginebra (limeta) con talla de tradición indigena pampa

AUTORIZACIONES Y PERMISOS DE INVESTIGACION OFICIALES

  • En el marco de la Ley Nacional Nº 25743/03, en su Resolución Nº 0321/07 del Reglamento de Pautas de Investigaciones Arqueológicas; la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural dependiente del Instituto Cultural del Gobierno de la Pcia. de Bs. As, a partir de la autorizaciones emitidas por el CRAP (Centro de Registro Arqueológico y Paleontológico), ha autorizado con permiso Nº 2007/3-A-111-1 al Lic. Miguel Angel Mugueta y su equipo incluido en el PROINCOMSCI (Programa de Investigaciones Comunicacionales de la Ciudad Intermadia) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), para desarrollar en forma exclusiva investigaciones arqueológicas en los partidos de Tapalque, Azul y Rauch.

LAS TIERRAS DONDE SE ASENTO EL CANTÓN TAPALQUE VIEJO YA SON DEL MUNICIPIO DE TAPALQUE

PROYECTO DE LEY (E- 159/11-12- 0)

EXPROPIACION DE FRACCION DE TIERRA UBICADA EN EL PARTIDO DE TAPALQUE, PARA SER TRANSFERIDO A DICHO MUNICIPIO MANTENIENDOSE COMO RESERVA Y SER AFECTADO AL ESTUDIO ARQUEOLOGICO DENOMINANDOSE "CANTON TAPALQUE VIEJO".

Autor: RAVALE ROBERTO FELIPE ( FRENTE PARA LA VICTORIA )

Agregados: E-159/11-12-1

Honorable Cámara de SENADORES (E- 159/11-12- 0)

Fecha Estado Parlamentario: 25/08/2011

Fecha de Tratamiento: 02/11/2011

Resultado: APROBADO

Honorable Cámara de DIPUTADOS (E- 159/11-12- 0)

Fecha Estado Parlamentario: 23/11/2011

Fecha de Tratamiento: 30/11/2011

Resultado: APROBADO

Nro ley: 14352

Fecha promulgación: 29/12/2011

DECLARACION DE SITIO HISTÓRICO NACIONAL "Cantón Tapalqué Viejo" en 1945


Presidencia de la Nación
SECRETARIA DE CULTURA
Comisión Nacional de Museos y de
Monumentos y Lugares Históricos
Av. de Mayo 556 - (1084) Buenos Aires - Tel/Fax: 4343-6960/5835 - E-mail: comisiondemuseos@correocultura.gov.ar
MONUMENTOS Y LUGARES HISTORICOS NACIONALES
Decreto 30.825/45
Buenos Aires, 10 de diciembre de 1945.
Vista la nota de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares
Históricos, por la que solicita se declaren lugares históricos los sitios donde se libraron los
combates de Tapalqué (20 de agosto de 1839) y Pigüe (15 y 16 de febrero de 1858) en los
partidos de Tapalqué y de Saavedra respectivamente, de la Provincia de Buenos Aires, de
acuerdo con las disposiciones de la Ley Nº 12.665, y
CONSIDERANDO:
Que en dichos lugares se libraron los combates históricamente denominados de
Tapalqué y Pigüé, los cuales tuvieron extraordinaria significación moral y material en la
Conquista del Desierto, pues en el segundo se quebrantó por el lapso de casi veinte años el
poderío del cacique Cafulcurá.
Que el combate de Tapalqué comprende dos acciones distintas: la primera
defensiva, en el lugar conocido con el nombre de Tapalqué Viejo y la segunda, principal y
decisiva, en el actual costado derecho del camino Altona-Crotto y próximo a la entrada de
la Estancia “La Zulema” de Antonio Güenaga, en los alrededores del casco de la misma,
situado en el partido de Tapalqué y al O. del camino Tapalqué-Olavarría y a 7 km. al S. de
Altona (F.C.S.) donde las fuerzas del Coronel Granada atacan y derrotan al enemigo.
Que el combate de Pigüe se ha desarrollado, muy probablemente, en la zona
700 m. al N.E. del ángulo S. de la propiedad actual de Adrián Litre, linde S.E. de la Chacra
de Bautista Bou (Arroyo Pigüe), casas de Chacra Gely, 1250 m. al E. del punto anterior,
ángulo E. de la propiedad de Emilio Fric.
Por ello y de conformidad con lo establecido por los artículos 1º (apartado 2º),
3º y 4º de la Ley Nº 12.665;
EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA
DECRETA:
Artículo 1º.- A mérito de lo dispuesto por la Ley Nº 12.665, primer apartado, segundo
parágrafo, declárase lugares históricos los sitios donde se libraron los combates
Presidencia de la Nación
SECRETARIA DE CULTURA
Comisión Nacional de Museos y de
Monumentos y Lugares Históricos
Av. de Mayo 556 - (1084) Buenos Aires - Tel/Fax: 4343-6960/5835 - E-mail: comisiondemuseos@correocultura.gov.ar
históricamente denominados de Tapalqué y de Pigüe, ubicados: el primero, en la margen
derecha del camino Altona-Crotto y próximo a la entrada de la estancia “La Zulema”; y el
segundo, en la margen oeste del camino Pigüe-Ducos y a la altura del hito kilómetro 144
de la ruta a Bahía Blanca, que queda 1.750 metros al E. de la Chacra Fric, de los partidos
de Tapalqué y Saavedra respectivamente, de la Provincia de Buenos Aires.
Artículo 2º.- Autorízase a la referida Comisión Nacional para que acuerde con los
propietarios el modo de asegurar su conservación y el cumplimiento de los fines
establecidos por el artículo 10 del decreto reglamentario de la Ley, de conformidad a lo
dispuesto por el artículo 8º del mismo.
Artículo 3º.- Comuníquese, publíquese, anótese, dése al Registro Nacional y archívese.
FARRELL
José M. Astigueta

TRABAJOS PUBLICADOS EN INTERNET

  • Entre lo proclamado y lo puesto en práctica. http://www.ugr.es/~pwlac/G24_38NoraMarcela_Guerci-MiguelAngel_Mugueta.html
  • Un fortín clave para la política de Juan Manuel de Rosas. Articulo, Diario Clarín, 11-06-2000, Bs As, Argentina http://www.clarin.com/diario/2000/06/11/s-05601.htm
  • Investigaciones arqueológicas en el Cantón Tapalqué Viejo: problemas de interpretación sobreun conjunto oseo articulado. Mugueta, Miguel y Bayala, Pablo http://www.naya.org.ar/congreso2002/ponencias/miguel_mugueta_pablo_bayala.htm
  • La arqueología histórica en Argentina. http://www.ugr.es/~pwlac/G20_21Marcela_Guerci-Miguel_Mugueta.html

La cultura material fortinera

La cultura material fortinera
Una gran cantidad de restos de botellas fueron recuperadas durante los trabajos de campo arqueológicos en el CTV, poniendo a prueba las hipóteis de un importante abastecimiento por parte del gobierno central de Juan Manuel de Rosas. Asimismo, los trabajos de investigación arqueológica han podido demostrar que la reutilización vidrios correspondientes a estas botellas ("limetas") fueron utilizados para la confección de diferentes instrumentos de corte como cuchillos y también puntas de proyectil. Las técnicas de estas construcciones fueron sililares a la talla lítica de tradición indígena.

LOS BASURALES DEL CANTON

LOS BASURALES DEL CANTON
Se puede apreciar la presencia de conjuntos oseos articulados en sectores excavados hacia el interior de la fortificación. Metatarzos y falanges de vacas dan cuenta de que en este caso el animal no fue consumido. Porque? Algunas de las hipótesis dan cuenta de que podrìa haber habido la presencia de alguna enfermedad zoonosis en las vacas, y que al morirse fueron quemadas y luego tapadas con tierra en el sector del basural del Cantón para controlar posibles contagios de esta mortal enfermedad.

LA DENSIDAD DEL REGISTRO ARQUEOLOGICO EN EL CANTON TAPALQUE VIEJO

LA DENSIDAD DEL REGISTRO ARQUEOLOGICO EN EL CANTON TAPALQUE VIEJO
Uno de los sectores excavados en el yacimiento Cantón Tapalqué Viejo con mas presencia de evidencias oseas asociadas a lozas inglesas, restos de botellas, metales y artefactos líticos; fueron los dos basurales. Uno denominado PRINCIPAL, y el que se localiza en el interior del Cantòn: SECUNDARIO.

GINEBRA Y AGUA ARDIENTE

GINEBRA Y AGUA ARDIENTE
Una importante cantidad de restos de botellas denominadas "limetas" cuya procedencia (fabricación) era inglesa u holandesa se recuperaron en las excavaciones arqueológicas desarrolladas en los trabajos de campo del yacimiento Cantón Tapalqué Viejo

RANCHOS FORTINEROS, CORRELATOS Y ENOARQUEOLOGIA

RANCHOS FORTINEROS, CORRELATOS Y ENOARQUEOLOGIA
Los trabajos etnográficos en el marco de los estudios de frontera desarrollados por el PAHIP, produjeron la información necesaria para comenzar a interpretar el origen de los nuevos asentamientos una vez abandonado el Cantón Tapalqué Viejo (1831-1852). La sociedad del Tapalqué Nuevo, aparece ahora en otra dinámica de las relaciones sociopolíticas y simbólicas. Asimismo la cultura material estática que da cuenta de las nuevas viviendas proponen la investigación etnoarqueológica que la dinámica del correlato sostiene.

LOS DESCENDIENTES DEL CACICATO CATRIEL

LOS DESCENDIENTES DEL CACICATO CATRIEL
Matilde Catriel, nieta del Cacique Cipriano Catriel y Pedro Galván Catriel, hijo del Cacique Marcelino Catriel, en oportunidad de que el PAHIP organizo en la localidad de Sierras Bayas (Olavarría) un encuentro en 1996 de toda la familia Catriel

PATRIMONIO CULTURAL: ENTREVISTAS, MEMORIA ORAL Y ETNOGRAFIA

PATRIMONIO CULTURAL: ENTREVISTAS, MEMORIA ORAL Y ETNOGRAFIA
Los trabajos de investigación del PAHIP se inscribieron, inicialmente, en el área de la Arqueología Histórica, a partir de los lineamientos precursores de la misma y de los escasos antecedentes del tema en Argentina. Sin embargo, las problemáticas planteadas suponen otros campos de indagación y de estudio, los que se identifican con la Etnohistoria y la Antropología Social, campos que necesariamente han de articularse con el trabajo de la Arqueología.

LA CASA ROSADA

LA CASA ROSADA
A partir de las excavaciones arqueológicas en una casona del casco urbano de Olavarría (principios del XX) y de los trabajos etnográficos en los pobladores relacionados con ella surgen (y resurgen) procesos de construcción de identidad individual y barrial que remiten, por un lado, a prácticas y saberes del pasado y, por otro, a las instancias de negociación de los espacios de poder entre investigadores y pobladores. En este trabajo antropológico se evidencian los pasos de co-construcción del conocimiento en la medida en que los datos emergen ante la posibilidad de que los actores sociales accedan a parte del registro arqueológico que antaño les ha pertenecido. Algunos antecedentes de situaciones similares se han presentado en investigaciones de arqueología posprocesual.

Las exposiciones sobre el Cantón Tapalqué Viejo

Las exposiciones sobre el Cantón Tapalqué Viejo
Muestras con paneles, plotters, fotografías de las excavaciones arqueológicas, conferencias y talleres, son parte fundamental del PAHIP. Insertar a la ciudadania en la noción de patrimonio cultural y poner en valor el patrimonio cultural de Tapalque se presenta como uno de los objetivos prioritarios del Programa de Investigación acordado entre el municipio de Tapalque y los antropólogos responsables del proyecto.

reconstrucción de un fortín de mediados del siglo XIX

reconstrucción de un fortín de mediados del siglo XIX
La etnoarqueología se presenta como parte de los denominados estudios actualisticos, donde se intenta inferir la huellas y/o marcas de una construcción actual y de similares caracteristicas a las del pasado. De esta forma, esta técnica nos ayuda a comprender mediante la analogía e inferencia en el registro arqueológico, algunas de las formas de organización social de los pobladores de la frontera del s XIX. La etnoarqueología y los resultados de las investigaciones del PAHIP son de vital importancia para fundar en el mismo espacio del Cantón Tapalque un centro de interpretación arqueológica y un museo de sitio. Este nuevo proyecto será llevado a cabo gracias a la gestión política de la actual administración municipal de Tapalqué

EL PARLAMENTO DELOS CATRIEL EN 1996

EL PARLAMENTO DELOS CATRIEL EN 1996
En 1997 el equipo logro reunir a muchos de los descendientes del cacicato catrielero (Cipriano, Juan José, Marcelino y Marcelina). Este encuentro tuvo lugar en la ciudad serrana de Sierras Bayas donde vivio hasta el año 2003 Don Pedro Galban Catriel, bisnieto del Cacique Marcelino Catriel. Fue la primera vez que se reunio a gran parte de la familia despues de los desencuentros historicos que se susedieron hasta fines del siglo XLX

PUBLICACIONES DEL PAHIP

PUBLICACIONES DEL PAHIP
Este primer libro indaga sobre los criterios de propiedad de un territorio de frontera que se propuso no solo desde la política implementada por el régimen rosista, sino también por la propia organización social de los pobladores del Cantón Tapalqué. Parte de los marcos teóricos sobre propiedad de la tierra.

Las organizaciones pampas mapuches

Las organizaciones pampas mapuches
Muchos de los miembros de estas organizaciones indígenas, como la "Peñi Mapu" (hermanos de la tierra) son colaboradores permanentes del proyecto de investigación. Trabajar junto a los descendientes directos de los pueblos originarios no solo mantiene una ètica profesional, sino que, responde a las necesidades relevantes de los estudios sobre nuestro patrimonio cultural. En la fotografía se puede apreciar a descendientes directos del cacicato de Cipriano Catriel de la ciudad de Azul en oportunidad del parlamento de la familia Catriel que se reunió en la localidad serrana de Sierras Bayas en 1997. El PAHIP colaboró con la organización de esta importante reunión de los Catriel de Azul, Sierras Bayas y Olavarría.

ALBERTO MIGUEL, TEHUELCHE...

ALBERTO MIGUEL, TEHUELCHE...
Alberto Miguel es un descendiente tehuelche. Vive en Olavarría y esta orgulloso de su sangre india. Es parte de la comunidad indígena "Peñi Mapu" (hermanos de la tierra). Es un colaborador permanente de nuestro equipo de investigación.

NOTA DEL FALLECIMIENTO DE DON PEDRO GALVÁN CATRIEL

Su fallecimiento: 9 de Junio de 2002Descendiente de una estirpe de caciques Falleció Pedro Galván CatrielAyer fue encontrado sin vida en su domicilio don Pedro Alejandrino Galván, el último descendiente de los Catriel con residencia en la localidad. Presumiblemente, el fallecimiento se produjo el día anterior pero no fue advertido porque el extinto vivía en soledad en su casa, ubicada en la zona rural. El siempre prefirió estar así, solo, rodeado de sus perros y animales de granja, a pesar de los permanentes ofrecimientos recibidos de parte de amigos o instituciones para trasladarse a una vivienda dentro del sector urbano. Don Pedro desaparece a los 86 años. Nació el 26 de noviembre de 1915 en este pueblo, que lo tuvo como vecino ilustre y lo homenajeó en diversas oportunidades para los aniversarios de la localidad o en el Día del Indígena, recibiendo diplomas y presentes, pero, esencialmente, el cariño de toda la comunidad. Su madre fue Catalina Catriel y su tía la recordada Matilde Catriel. Fue alumno de la Escuela Nº 14 en su niñez, luego jugador de fútbol de San Martín, en los más gloriosos años de la casaca aurinegra, empleado de la fábrica de explosivos DESA y posteriormente de la Compañía Argentina de Cemento Portland. Siempre recibió en su hogar con amabilidad la visita de delegaciones escolares y de los turistas que deseaban conocerlo. Además se prestó a filmar videos o reportajes educativos sobre su raza por alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales e incluso de televisoras porteñas que llegaron a la localidad para registrar su imagen y su historia de vida ocupa un lugar destacado en el Museo y Archivo Histórico local desde la inauguración de la entidad. Desaparece así el último representante de la familia Catriel en nuestro pueblo, pero su recuerdo permanecerá latente en todos los que compartieron su trato, en especial en quienes fueron sus amigos más cercanos y lo acompañaron en los momentos más difíciles de su existencia.

Fuente: http://www.sierrasbayas.com.ar/historia/galvan.htm)

Don Pedro Galvan Catriel

Don Pedro Galvan Catriel
Descendiente directo del cacicato Catriel. Bisnieto de Marcelino Catriel, quien fue el hermano menor de Cipriano y Juan José. Vivio en el pueblo de Sierras Bayas, Olavarría, en compañia de sus perros y caballos. Fallecio en 2002. (Foto: Dante Lartirigoyen, docente del Taller de Fotoperiodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, UNICEN)

CACIQUE JUAN JOSE CATRIEL. Su fallecimiento el 16 de noviembre de 1910

  • Fuente: www.lagazeta.com.ar. Museo Roca, Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires (2006).
  • A principios de 1876 fijó su residencia en “Treyco”, en las cercanías del actual Guatraché ( La Pampa ), bajo la protección de Namuncurá. De allí en más, demostró una abierta y desafiante resistencia a la decisión gubernamental de trasladarse a la frontera de Carhué. Asumiendo como conducta habitual el organizar frecuentes invasiones sobre fortines y poblaciones –por cuenta propia o unido a los caciques de Salinas Grandes- , a modo de hostigamiento y obtención de recursos para el sostenimiento de la tribu.Bajo el rigor de las batidas despachadas desde Carhué y desde Puán, terminó por rendirse, junto con su hermano Marcelino y toda la tribu, el 26 de noviembre de 1878, en Fuerte Argentino ante el comandante Wintter. Al poco tiempo, los hermanos Catriel fueron embarcados con sus familias en el vapor Santa Rosa rumbo a la isla Martín García, quedando allí sujetos a una espantosa epidemia de viruela y a toda clase de privaciones. Los dos hermanos fueron bautizados en Buenos Aires el 11 de agosto de 1879, en la iglesia del Pilar, junto con otros indígenas enganchados en el ejército. Murió de cáncer en el hospital de Olavarría, el 16 de noviembre de 1910.
  • En principio aceptó el ofrecimiento del ministro Adolfo Alsina, formulado en agosto de 1875, de trasladarse a las inmediaciones del Fortín Aklecoa para conformar una especie de “colonia pastoril”, cuyos hombres quedaran afectados a la Guardia Nacional en calidad de “auxiliares” (militarización). Pero habiendo iniciado tratativas con el cacique salinero Manuel Namuncurá, se plegó con sus fuerzas a la invasión que a fines de diciembre de ese mismo año cayó sorpresivamente sobre Azul y zonas vecinas, conocida como “Malón Grande” por sus efectos devastadores. De este modo, aprovechó el regreso de los invasores para confundirse con ellos y emigrar juntos, con toda la tribu, a Salinas Grandes, para recobrar la libertad perdida, rompiendo toda relación con el gobierno nacional y con sus antiguos vecinos de frontera.
  • La resolución del gobierno de adelantar paulatinamente la frontera, hasta llevarla a las márgenes del Río Negro, trajo consigo la necesidad de reubicar la indiada de Juan José, en una zona más propicia para tales fines, contando para ello con su sometimiento y fidelidad como hasta esos momentos. Pero los planes del astuto cacique eran otros.
  • Por algún tiempo, Juan José se estableció en el campamento de Blanca Grande, ahora al mando del coronel Nicolás Levalle, colaborando con sus indios en la vigilancia y defensa de la frontera, conservando la tribu los fértiles campos de Nievas.
  • A estas disposiciones anímicas, se unió la turbulencia de la Revolución Mitrista , en setiembre de 1874, a la cual se plegó –para propia desgracia- su hermano Cipriano, aconsejado en esto por su amigo el general Ignacio Rivas. Derrotadas por el ejército nacional las tropas adictas a Mitre –en la “Verde”, en noviembre de ese mismo año- la suerte de los hermanos quedó sellada. Cipriano murió degollado en Olavaria, junto con su secretario, Santiago Avendaño; mientras que Juan José, partícipe activo con su gente en el crimen, fue reconocido por el gobierno como nuevo cacique de los catrieles, contando con el apoyo de los coroneles Hilario Lagos y Julio Campos por entonces al mando de las tropas que perseguían a los mitristas.
  • En este sentido, Juan José siempre manifestó otro temperamento y otras opciones de vida: menos inteligente que su hermano, más independiente y frontal, menos negociador, contrario a todo acercamiento y componendas con los cristianos, por quienes sentía profunda aversión, siempre prefirió la vida del desierto, en toldo y campo raso, manteniendo inalterables las costumbres que le venían de origen.
  • Con el paso de los años, una serie de desgraciadas circunstancias trocaron su carácter y su suerte. La disconformidad con muchos años de gobierno de su hermano Cipriano –propenso por carácter y principios a mantener buenas relaciones con los jefes de frontera y gozar de las ventajas de la vida civilizada-, lo indispusieron anímicamente contra él.
  • Juan José Catriel, Cacique pampa del Azul, nació hacia 1838 en el campo de Nievas, distante unos 15 km de aquella población. Hijo del cacique Juan Catriel y nieto de Juan Catriel “El Viejo”. A la muerte de su padre en 1866, no asumió el cacicazgo, sino que lo hizo su hermano menor Cipriano, quién poseía mayores dotes militares y diplomáticas. Según tradición familiar se rehusó a asumir el mando por no estar de acuerdo con los tratados de paz firmados por su padre con el gobierno nacional. Tenía también como hermano a Marcelino, que siempre se mantuvo junto a él. Alejado de los resortes del poder dentro de la tribu, se dedicó a la cría de ganado al pié del “Cerro Negro” (cerca de Olavaria).

Establecimiento San Juan de los Huesos, Rauch, Pcia de Bs As

Establecimiento San Juan de los Huesos, Rauch, Pcia de Bs As
A orillas del arroyo Los Huesos, en el limite del partido de Rauch con el de Azul, estamos realizando las primeras prospecciones para determinar la importancia de esta localización en momentos asociados s la consolodación del Estado Nacional. El "problema" del indio había terminado. Comienza el modelo agroexportador conducido por la "generación del 80".

PUBLICACION INTERNACIONAL

PUBLICACION INTERNACIONAL
II simposio nacional e internacional arqueología h . Rosario mayo, 2012 Identidad, arqueología y patrimonio: Una propuesta de resistencia al hegemonía del modelo globalizador (*) Lic. Nora Marcela Guerci (*) Dr. Miguel Angel Mugueta (*) Facultad de Ciencias Sociales, PROINCOMSCI, Universidad Nacional del Centro de la Pcia de Bs As (UNICEN) RESUMEN Las nociones de patrimonio cultural en las últimas etapas de desarrollo del capitalismo mundial configuran nuevas dimensiones de construcción simbólica de las identidades en relación con las actividades económicas de efectos globales. La incorporación de manifestaciones de la cultura ‘vernácula’ y de sitios arqueológicos e históricos a los consumos turísticos pone de manifiesto el papel que este modelo globalizador de desarrollo instaura en el mundo moderno. Las transformaciones de las instancias de atribución de sentido a la experiencia identitaria emergen a partir de la introducción acelerada de la cultura a la economía de mercado, la que promueve la estandarización de lo producido al turista y la reducción y homogeneización de saberes y de prácticas sobre la propia identidad. Los conceptos sobre uso del espacio y los ecosistemas afectados forman parte de esta nueva realidad a la que tienen acceso los consumidores. INTRODUCCIÓN Si el imperialismo se caracterizó por la concentración del capital y la búsqueda de nuevos mercados, creando la economía global, la globalización ha establecido un tejido aún más denso en las transacciones económicas, comunicaciones y movimiento de productos, dinero y seres humanos, al decir de Eric Hobsbawm en su definición de los procesos iniciados en el siglo XIX y continuados hasta la actualidad. Pero ya la temprana colonización y luego el imperialismo y la globalización se constituyen en fenómenos culturales en la medida que instauran ideas, imágenes y aspiraciones sobre el mundo en su ejercicio de conquistarlo. La atribución de sentido a los pensamientos y experiencias se cimentan en una ideología particular, la de un Occidente que se instala como universal y organizador de las lógicas del mundo para sostener las nuevas formas de organización políticas y económicas surgidas en su contexto con la Modernidad. Así, las situaciones coloniales y los regímenes capitalistas han promovido a lo largo de cinco siglos la internalización de supuestas necesidades objetivas para la adopción de modelos a escala global en tanto generan mecanismos de control de las tensiones mediante el reconocimiento de Estados independientes y la soberanía del pueblo, limitando la expresión de la diversidad cultural. En la combinación de capital, trabajo y recursos materiales se fundan las políticas de desarrollo de los Estados, promotor de los nacionalismos sobre la base de la autonomía económica, a la que se agregan ciertos rasgos diferenciales expresados en condiciones ‘naturales y objetivas’ (el territorio, la unidad de la lengua) y ‘espirituales y subjetivas’ (tradiciones, historia, cultura), en la necesidad de asegurar la existencia de un consenso político para la integración en una organización única. Es ese estatuto político común el que legitima las ideas, imágenes y aspiraciones comunes que provienen de aquella visión particular de la condición de existencia del ser humano, trasladada al resto de las poblaciones del planeta. Y es al interior de aquellas condiciones ‘espirituales y subjetivas’ donde se delinean las nociones de patrimonio cultural de fines del siglo XX y principios del XXI, en la intención de hacer valer una herencia y una identidad que se ha recibido indivisa y que ha de perpetuarse bajo ese carácter. Como concepto, la noción de patrimonio cultural remite a una construcción simbólica que expresa lógicas y órdenes de mundo orientadoras de la experiencia de los miembros del grupo humano que les ha dado lugar. Sin embargo, entre lo deseado idealmente y lo experimentado respecto del patrimonio cultural surgen discrepancias, contradicciones que llevan a pensar que en la atribución de sentido de las acciones humanas opera una resignificación no siempre coherente con lo enunciado. En los términos de la enunciación se custodia y refuerza celosamente una visión de mundo que pretende responder a principios regidores de la moral y de la identidad; en la práctica, la manipulación de dichos principios presenta una realidad esmerilada, en tanto aquellos se manipulan en nombre de una jerarquía de valores e intereses que se recompone permanentemente y de acuerdo con voluntades no siempre colectivas. EN NOMBRE DEL PATRIMONIO CULTURAL De las autoridades discursivas En los últimos diez años hemos asistido a la emergencia -casi intempestiva- de espacios que intentan darle un lugar relevante al patrimonio cultural. Podríamos decir que se ha “redescubierto” el patrimonio para todo lo “re”: reflexionarlo, rediscutirlo, reinstalarlo, recuperarlo, redefinirlo, recrearlo, realzarlo, reasumirlo y hasta reanimarlo. Como el ave fénix, el patrimonio cultural ha surgido con múltiples formas y en innumerables ocasiones, estableciéndose como una entidad que reclama existencia propia. Para la tarea se han delimitado áreas de competencia e identificado a las autoridades discursivas y agentes correspondientes. Arquitectos, sociólogos, antropólogos, historiadores, geógrafos, demógrafos, anticuarios, museólogos, directores de cultura en municipios (que no necesariamente se representan en las disciplinas y ocupaciones anteriormente mencionadas), archivistas, artistas y periodistas, entre otros, han asumido dicho rol. Todos parecen encontrar un lazo directo entre su formación y el patrimonio cultural; éste “les atañe”, le es intrínseco, una parte propia de su ser profesional. Desde esta perspectiva, cada uno ha considerado que tiene a su alcance un conjunto suficiente de definiciones y de actividades que son “de hecho” inherentes al patrimonio cultural, las que operan como un sustrato compartido para el colectivo social. No obstante, entre lo que se presenta en apariencia como homogéneo y consensuado y lo que se ejecuta en nombre del patrimonio cultural surgen notables diferencias, las que cobran mayor evidencia cuando se confronta el constructo conceptual científico-disciplinario y el que emerge de una población no formada académicamente. La visión del “nativo”, que también es una construcción de sentido de la experiencia social, no refleja de forma especular lo que los científicos le queremos hacer decir, aun cuando la hayamos tomado como dato. Con todo, en ambos casos se manifiesta un plano en común: la reificación-fetichización de algo, esto es, el proceso por el cual “la cosa” deja de ser resultado de la cultura para ser producto de la “naturaleza”, la consideración de que esa entidad tiene vida propia, se ha generado por fuera de la acción humana y, como tal, es externa y perfectamente identificable y clasificable. En la naturalización del patrimonio cultural se soslayan entonces, conciente o inconscientemente, los procesos socioculturales históricos que atraviesan la significación y la puesta en práctica. En consecuencia, se lo vacía de las cargas ideológicas, de la cosmovisión que orienta a su existencia. Latentes patrimonios en busca de un autor Una mañana calurosa de octubre estábamos excavando en el Cantón Tapalqué Viejo, una fortificación de la frontera sur de épocas de conquista, de la primera mitad del siglo XIX. Era la cuarta excavación y habíamos hallado -en contexto arqueológico- escoria de una fragua. Nos encontrábamos enfrascados en una discusión sobre si debíamos asociar o no estos materiales con los restos de lozas de vajilla europea que profusamente aparecían en cuadrículas cercanas y en el mismo nivel estratigráfico. En eso oímos una voz que no provenía de ninguno de nosotros. “¿Así que ustedes son arqueólogos? Yo soy el patrimonio cultural. Miren”, nos dijo, “hace rato que ando deambulando por acá y necesito de alguien que me dé forma, que hable de mí, que se ocupe un poco siquiera… para justificar mi existencia… Si no, estoy condenado al olvido”. Hemos de reconocer que esta aparición nos sorprendió. Un poco aturdidos alcanzamos a balbucear: “¿Pero cómo? ¿Usted no había sido descubierto antes?... ¡Usted ya estaba!”. A lo que respondió: “Es que me cuesta reconocerme en lo que se dice de mí… La verdad es que no me siento cómodo con los ropajes que me invisten. ¿Ustedes qué saben de mí?”. “¡Y cómo no vamos a saber de usted!!! ¡Hace años que estamos estudiando sobre el patrimonio cultural! Usted ya está definido; lo dice el diccionario, lo dicen los libros… Todo el mundo sabe lo que es el patrimonio cultural… ¡¿Cómo no lo va a saber usted?!”. Nos miramos de soslayo por la desconfianza que provocaba una cosa tan insegura de sí misma. Miguel, el arqueólogo a cargo de la excavación, preguntó; “¿Pero usted es realmente el patrimonio cultural? Capaz que es otra cosa… y por eso anda confundido…”. “¡No! A mí me pusieron esa etiqueta, ¡bah!, es un decir porque como no tengo materia… Soy tan abstracto que no me pueden medir ni pesar ni tomarme el pulso. Pero algo de valor debo tener porque todos hablan positivamente de mí… aunque después me destruyen y parecen no darse cuenta… A veces querría tener un cuerpo para poder distinguirme mejor de otras cosas; capaz que con eso, digo, al tener contornos quizá no dudaría tanto; o bien los demás me reconocerían más fácilmente y ya pasaría a ser algo concreto y fijo… ¿Se entiende?”. Luego de unos minutos, cuando creyó que nosotros tampoco podríamos sacarlo de esos moldes, decidió irse. Y lo dejamos partir no sin antes prometerle que, aunque no volviéramos a encontrarnos, haríamos todo lo posible por pensar en las contradicciones y mejorar su situación. El carácter de las definiciones Esta emulación casera de lo que genialmente ideó Luigi Pirandello para una de sus obras literarias, Seis personajes en busca de un autor, no es casual. El escritor italiano se permitió representar en ella la cosmovisión que una sociedad había construido para sí y de la cual no se hacía totalmente responsable. La misma idea orientó a la inglesa Mary Shelley a imaginar a un doctor Frankenstein y a su criatura. Ambos quisieron mostrar cómo las creaciones humanas suelen cobrar vida propia y demandar un lugar en el mundo. Pero en relación con la ficción subyace otro plano, el de la demarcación y definición de lo que es la realidad para quienes necesitan de la existencia de ella. La metáfora de las obras alude al positivismo como doctrina ideológica y no sólo como modelo científico de construcción neutral de conocimientos. De hecho, advierten que esa pretendida neutralidad es la que opera en todos los órdenes de la cognición y, en consecuencia, de percepción de la realidad. El positivismo europeo encarnó, se hizo carne, parte indivisible de lo humano. Se constituyó en filosofía y en acción política, orientó y demarcó la posición individual y social y la condición de ser “ser humano” en relación con todo lo existente. Anunció e instaló la existencia de la objetividad: existe un mundo y el ser humano ha de descubrirlo y describirlo; ese mundo es externo al sujeto, está sin que intervenga la acción humana, la que sólo debe actuar para develarlo, decir cómo es, sus dimensiones, sus colores, su textura. Cada cosa ya se diferencia de la otra por alguna propiedad intrínseca que la particulariza per se; el sujeto no distingue, descubre distinciones que ya están. De la seguridad que otorgó la objetividad surge la primera controversia: ¿cómo explicar la diversidad de percepciones? ¿por qué unos son monógamos y otros no? ¿por qué el arco iris no tiene siete colores para todos? El planteo neutral no se hizo esperar: en los seres humanos existe una misma manera de reaccionar ante los estímulos que provoca el mundo, una misma capacidad mental, inexorable; pero no todos presentan el mismo grado de racionalidad en las respuestas; algunos van más ‘avanzados’ que otros. La diferencia se entiende como el atraso o adelanto en el desarrollo de la razón humana. Hay formas perfectas de percepción de la realidad que ya se irán alcanzando con el tiempo y algunos grupos humanos pueden demostrarlo. Por ejemplo, con el descubrimiento y enunciación de esta verdad, la de la existencia de la unidad psíquica de la humanidad. Todos vamos a formarnos las mismas ideas sobre el mundo porque el mundo nos las pone al alcance de la mano. Lo controversial continúa: ¿qué es una idea? Idea = abstracción del mundo. ¿Es la abstracción un correlato, un reflejo de lo que se presenta? Objetividad, como abstracción, ¿qué parte de ese mundo ya predemarcado presenta? Si cada cosa, una vez descubierta, es distinguida y explicada, su definición es enunciada para siempre y sólo cabe esperar detalles de precisión en la medida que se perfecciona el conocimiento sobre ella. Se acumula sobre lo ya definido. Esto inmoviliza al mundo, lo inmuta, lo asegura a partir de las clasificaciones. Las definiciones construyen mundos seguros. Las cosas son lo que son. Entonces, ¿por qué, en ocasiones, la realidad no se deja domesticar tan fácilmente? ¿qué espacios quedan para la creación humana si ya hay una delimitación incuestionable? ¿quién escribió el libreto de una vez y para siempre? Desde otros intentos imperfectos de reflexión intelectual, de atribución de sentido a la experiencia humana, se plantean posiciones heréticas. Para algunos las realidades son múltiples y cambiantes como resultado de la construcción permanente de significaciones acerca de ella. Para otros, las realidades se construyen socialmente pero cobran vida propia por un proceso de objetivación, de cosificación, con mayor o menor posibilidad de ser transformada. En ambas sugerencias se provoca a pensar que no existe el mundo sino que éste se construye por medio de la acción humana. El mundo es de naturaleza metafórica, en tanto la metáfora es una asociación arbitraria entre la idea y lo que la representa; y la idea ya supone un recorte, una demarcación también arbitraria del mundo. Las asociaciones generan cierta estabilidad porque se crean a partir de un consenso, de un acuerdo entre partes que quieren significar de una manera y no de otra. Las cosas no son “lo que son” sino símbolos, representaciones. Re-presentar es volver a presentar pero no a partir de una relación especular, poniendo un espejo a lo que ya está. Entre la idea (ya un recorte antojadizo) y lo que se presenta de ella se produce una operación de significación que nunca la expresa tal cual fue concebida; el conocimiento es transformación de la idea. Una abstracción (la idea) más otra abstracción (la significación) = símbolo. El símbolo es expresión de la atribución de sentido y no puede ser explicado sino interpretado. Para la primera de las vertientes, el símbolo es incapaz de develar cuántos y cuáles son los planos que se interponen entre la idea y su representación. Su interpretación (decodificación) siempre va a suponer nuevos planos de significación, los de los intérpretes, cuyos códigos intervendrán necesariamente. La deconstrucción o decodificación es, paradójicamente, parte de la construcción del símbolo y no alcanzará jamás la aprehensión de la idea primigenia. Para la segunda, el símbolo es una condensación de una idea y, por lo tanto, es pasible de ser decodificado si los intérpretes son concientes de los propios códigos que ponen en juego. Como las significaciones se construyen socialmente, son tramas que requieren de un consenso, por lo que adquieren el carácter de estructuras objetivadas y con cierta permanencia en el tiempo en tanto han de orientar la experiencia colectiva. Aquí se hace hincapié en la reflexividad, en el doble y simultáneo proceso de conocimiento: decodificando un símbolo se decodifica el intérprete, pertenezcan o no a la misma estructura objetivada. El riesgo que se corre al objetivar es, contradictoriamente, caer en la objetividad. Esto es lo que desenmascaran quienes plantean la fetichización de la realidad: Pirandello, Shelley y los neomarxistas, entre otros, cuando llaman la atención sobre la actitud “animista”, la de otorgarle “alma” a lo que ha sido una construcción humana, sobre la naturalización de la cultura dado que la objetivación tiende a perder de vista rápida y fácilmente la capacidad de agencia humana. La fetichización de la realidad tampoco es producto de fuerzas impersonales. Antes bien, implica relaciones de poder a partir de las cuales quedan fijadas las posiciones para definir y para actuar. Ya la misma definición supone una decisión que no siempre repara en un consenso colectivo que atienda a percepciones diferentes y/o alternativas. La definición adquiere el carácter de una acción política sobre la que pesan ideas, creencias y valoraciones. De la parcialidad a la condensación Las definiciones sobre patrimonio cultural que se han acuñado hasta la actualidad presentan un sustrato conceptual común. Todas ellas apuntan a designar un conjunto de bienes que son valorados positivamente por miembros de una sociedad y que pretenden fundamentar identidad. (Y tanto identidad como cultura también han sido sujetas a diversas significaciones en la intención de reafirmar su existencia.) ¿Cuáles son los “bienes” que han de ser considerados como formando parte del patrimonio cultural? Si la cultura es el producto del hacer humano en todos los momentos de su historia, ¿es el patrimonio cultural un concepto omnicomprensivo? ¿Por qué entonces tiende a representar parcelas de la cultura? ¿Qué opera en el acto de selección? ¿Quién selecciona y por qué? Como lo mencionábamos en un apartado anterior, entre la idea y su símbolo opera una significación que transforma a la primera en una expresión no idéntica de ella. Si patrimonio cultural es la expresión de una idea, en su construcción se plantean dudas sobre si esa manifestación explícita recompone, ante las limitaciones propias del pensamiento binario, la totalidad de la concepción original. Patrimonio cultural es todo aquello que se diferencia de lo que no lo es. Empero, el recorte de la realidad que designa no parece estar tan claro a la hora de formalizarlo. No se cumple la correspondencia entre idea y símbolo. Por momentos parece responder a percepciones universales, por momentos a inclusiones puramente individuales, a veces tiene un sentido estable y a veces despliega y entrecruza significados diferentes que no llegan a ser productos de una estructura, de un orden lógico de relaciones. Su coherencia semántica es parte integrativa de la subjetividad, depende de la valoración de las subjetividades. ¿Pero es producto de una construcción colectiva, de una convalidación intersubjetiva que genera consenso? ¿Por qué se hace necesario entender el desfasaje entre lo que supuestamente ya se ha instalado como definición y lo que se ejecuta? Al patrimonio cultural se lo obliga a despojarse de su subjetividad. Se lo distancia de los procesos socioculturales que le han dado existencia y valor. Se lo enmarca en un nombre y se le pide presencia a partir de un recurso mnémico que instala en la mente y en lo concreto partes limitadas de su pretendida esencia: un edificio “antiguo”, un tiesto de cerámica precolonial, poncho, sombrero, chiripá, espuelas y caballo, dos o tres monumentos, algún rito con elementos “étnicos”. Si es posible, que todo pueda ser contemplado. De esta manera el patrimonio cultural se consolida día a día como consumo cultural, como mercancía cuyos valores de uso y de cambio ya no se diferencian. Es un objeto objetivamente objetivado aunque no para desligarlo de las cargas ideológicas progenitoras sino, precisamente, para invisibilizarlas. La contradicción de delinear la noción de patrimonio cultural sobre las bases de aquellas condiciones ‘espirituales y subjetivas’ mencionadas al comienzo es patente. Al construirse como la expresión (y a su vez, motor) de la identidad, se le otorga un carácter esencialista, de trascendencia a la existencia humana aún cuando los valores hayan sido creados por el ser humano en ejercicio de su propia libertad y bajo su propia responsabilidad. Su otro yo, el de mercancía, lo convierte en un mero producto del aquí y del ahora en el cual las lógicas del mercado someten a las filosóficas. Si la modernidad se dio el espacio para la aparición de las éticas del sujeto, distanciándose de las éticas teológica y naturalista de la Edad Media, fue para darle una dimensión social al sujeto, para la defensa del pluralismo, de la valoración de la subjetividad, de la importancia de la responsabilidad de las propias decisiones. Le dio la escritura de su propio territorio, la razón, para descubrir y descubrirse a sí mismo. El patrimonio cultural, entonces, sería la expresión del sujeto (como subjetividad) en todas sus dimensiones. ¿Cómo se llega entonces a una mínima expresión del patrimonio cultural? ¿Por qué hay que salir en su rescate? ¿Se pierde parte de lo humano si el patrimonio cultural “se pierde”? ¿Habrá una fisura exterior o seremos caníbales? La evidencia de la preocupación y ocupación sobre el patrimonio cultural en estos últimos diez años ubica a los sujetos en un lugar de conflicto, de aparente anomalía entre lo deseado y lo experimentado. Si la existencia de patrimonio cultural habla de la capacidad de agencia del ser humano para crear, significar, recrear y resignificar el mundo, de la conciencia de sí a través de la construcción de una identidad y de la necesidad de expresarlo en la diversidad cultural, es probable que ninguna de estas situaciones esté operando plenamente para generar la satisfacción moral esperada. ¿Por qué nos afecta? Quizá porque no nos reconocemos en nuestra propia obra y porque no queremos reconocernos como autores de ella. Modernidad y Occidente se asocian inevitablemente con un proceso a escala global: la homogeneización en la cosmovisión. Desde el proceso de colonización hasta la globalización –pasando por el imperialismo- los grupos humanos han estructurado su experiencia sobre la base de modelos de organización surgidos en un contexto y con una significación particulares e impuestos al resto por dominación, esto es, sin tomar en cuenta la voluntad del dominado. Las estrategias y prácticas de dominio han sido directas (el uso de la fuerza) e indirectas (ideología), ambas ejecutadas de diferentes formas. Desde esta última, en función de disimular la homogeneización, se sostiene que existen la pluralidad y la diversidad cultural, lo que es preciso poner en evidencia. El patrimonio cultural ha sido uno de los lugares preferidos para enmascarar la contradicción; es en él donde han de sustentarse la particularidad, lo propio, lo que crea sentido de pertenencia, lo que establece la diferencia con los otros culturales. ¿Cuáles serán las parcelas que compondrán al patrimonio cultural diferencial? Aquellas que no entren en conflicto con el modelo homogéneo y que, a su vez, se ajusten a la índole de mercancías: comidas, vestidos y canciones “típicas”, lo “folklórico”, edificaciones ‘antiguas’ donde se cobra entrada para la visita, algunos elementos de un pasado remoto que el mismo dominio se encargó de negar para llegar a establecerse. La fragmentación disocia una realidad que implica totalidad. Una vasija de cerámica diaguita (y su imitación a la venta en ferias artesanales) sin las acciones políticas que los diaguitas incluyeron en su construcción no constituye patrimonio cultural. La guarda “pampa” saturando cinturones, llaveros y billeteras, tampoco. La controversia reside también en la creencia de que todos los pueblos deben tener patrimonio cultural. El aparato simbólico propio de la formación de los Estados-nación lo exige como una forma de sustentar la nacionalidad: bandera, escudo, himno, fechas patrias, una flor, un pájaro, un deporte. Como si eso alcanzara para establecer la diferencia en las significaciones de mundo. ¿Qué sucede entonces ante las lógicas de uso del espacio, del medio físico y geográfico donde habitan los humanos y otros seres vivos? Aquí el modelo cierra filas: el espacio es espacio productivo, sujeto a transformaciones para la elaboración de bienes-mercancías, cuyo valor no depende de la identidad ni de la expresión subjetiva sino del mercado, que ejerce más allá de las fronteras. Los pueblos originarios fueron los primeros en experimentarlo por no ‘comprender’ lo que significa vivir bajo los parámetros de una cultura ‘avanzada’ como la colonizadora. Las concepciones diferenciales que podían existir sobre la naturaleza y la posición del ser humano respecto de ella fueron reducidas a expresiones ‘anteriores’ de la evolución humana, ya en su cúspide de desarrollo de la razón, es decir, el mundo occidental a pleno. De hecho, la relación ‘patrimonio cultural-espacio físico’ sólo puede pretender la identificación de parcelas que se supeditarse a la excluyente organización de la economía de mercado, aun cuando esto no garantice la supervivencia de los lugares originales por privilegiar la explotación para la producción. Tal el caso de la casa nativa de Matilde Catriel, del cacicato de Juan Catriel, en la localidad de Sierras Bayas, partido de Olavarría. Esta edificación fue ‘desarmada’ por boy scouts ante la inminencia de la ampliación del borde de una cantera de piedra caliza, con el consentimiento de la empresa propietaria, el delegado municipal y la comunidad, todos de acuerdo en ‘reconstruirla’ a la vera de un camino asfaltado porque, según los argumentos, allí ya no corría peligro de ‘desaparecer’. Lo reconstruido, como era de esperar, no guarda la más mínima similitud en la disposición de los bloques de piedra, el área cubierta, la forma exterior, las aberturas ni la consonancia con el entorno. Fue confeccionada con la ‘mirada’ occidental de lo que debe ser una casa. Oficialmente se la designó parte del patrimonio cultural, con un cartel de loza azul y letras blancas, y no hace referencia a la vivienda original. El consenso entre las partes acerca a pensar en la internalización exitosa de ideas, imágenes y aspiraciones de mundo expuestas con anterioridad. El patrimonio cultural como resistencia Mary Shelley pone en manos de sus personajes la muerte del monstruo creado por el Dr. Frankenstein. Luigi Pirandello permite que sus personajes vivan mientras dura la obra de teatro. ¿Somos los científicos sociales -entre otros mencionados en la página dos- los depositarios políticamente correctos para preocuparnos y ocuparnos del patrimonio cultural? ¿Lo mataremos en el segundo acto? ¿Le insuflaremos hálito, le masajearemos el corazón o le pondremos una curita más? ¿Nos resulta irresistible responder a la demanda de que seamos nosotros y no otros? En el curso de los trabajos de investigación a nuestro cargo realizados en el proyecto llamado corrientemente Cantón Tapalqué Viejo asumimos ese rol casi maquinalmente. Uno de los objetivos enunciados en el convenio entre la Municipalidad de Tapalqué y la Facultad de Ciencias Sociales (UNCPBA), de la cual somos docentes e investigadores, proponía “contribuir con el patrimonio cultural local y regional...”. Considerábamos, en ese entonces (1996) que los nuevos conocimientos sobre una “sociedad de frontera” de la primera mitad del siglo XIX habrían de ser sumados a la construcción de la identidad de los miembros de la sociedad actual de la zona. Cuando creíamos que íbamos por buen camino apareció el patrimonio cultural y nos interpeló. Una de sus manifestaciones fue un fenómeno de etnogénesis, el que toma como hitos fundacionales el reencuentro de los Catriel (marzo de 1998) y la creación de la Asociación Peñi Mapu (abril de 1998). Otra aparición la hizo luego, cuando algunas personas adscribían a la identidad étnica de pueblos originarios de la zona porque se reconocían como descendientes de “cautivas” de las tolderías. Otra nos asedió cuando una de estas personas decidió negociar el lugar de poder en las entrevistas (y en la investigación) y lograr recomponer su historia familiar. Otra cuando los entrevistados nos reclamaron las grabaciones en cinta de audio y de video que los habían registrado. Otra cuando nos encontrábamos con materiales del cantón que algunos habitantes habían recolectado en sus recorridas por el sitio arqueológico, quizá mientras pescaban en el arroyo colindante. Otra cuando los alumnos de las escuelas de Tapalqué concurrieron a los talleres donde les enseñamos las técnicas de recolección en contexto arqueológico y luego participaron de las excavaciones, descubriendo a la par nuestra las evidencias de una convivencia no conflictiva entre algunos grupos del cacicato de Catriel y los blancos acantonados, esto es, la expresión de una cultura común a la situación de frontera de aparentes facciones diferenciadas. Y así de seguido. De los custodios de la objetividad Como verdad de perogrullo, toda acción promueve una reacción. Las manifestaciones de resistencia del patrimonio cultural a ser encasillado y objetivado fueron puestas en su lugar por una habitante de Tapalqué, quien asumió, en nombre de la Modernidad, dar por terminadas las contradicciones. A punto de llevar a cabo una nueva campaña arqueológica en el CTV, Luisa (mencionada en el apartado anterior), una de las informantes, descendiente de una bisabuela cautiva del cacique Tapalquén y con quien llevábamos cuatro años de trabajo de construcción de su identidad, decidió completar la relación de reciprocidad con nosotros revelando algo que había guardado celosamente en las instancias de trabajo de campo antropológico: la existencia del rancho donde habían vivido su abuelo y su abuela, rescatada de las tolderías por aquél. Quedaba a escasas cuadras de su domicilio y parte de él se hallaba todavía en pie. Lo llamamos el Rancho Gallo. El Rancho Gallo se planteaba como parte de una experiencia social que establecía un correlato con el CTV. Había sido, en sus inicios, contemporáneo a éste y podría formularnos nuevos planteos sobre las ‘sociedades de frontera’. Luisa adquiría la condición, simultáneamente, de ser sujeto histórico y del contexto actual, ‘informante’ del pasado y constructora del pasado desde el presente. ¿Qué más se podía pedir? La propiedad privada del lugar nunca llegamos a develarla. Pero ya no pertenecía a la familia de ‘los Gallo’. Cuando al otro día indagamos en catastro, en la Municipalidad de Tapalqué, nos indicaron que estaba en manos de los ‘Hogares sustitutos’ y que debíamos hablar con N. L., la encargada, para solicitar el permiso de excavación. Ese mismo día, nuestra entrevista con N. L., una mujer de más de cincuenta años, resultó ambigua. Por un lado recibió de buen agrado nuestros planteos y explicaciones del caso. Se interesó por conocer sobre las excavaciones en el CTV y los resultados de los hallazgos de materiales arqueológicos. Por otro, percibimos cierta tensión ante su directa participación en la consecución de nuestros objetivos. Pasado cierto tiempo en el diálogo, consideró, como Luisa, hacer valer su posición de poder, recalcando el acierto político de la colonización y, por sobre todo, de la evangelización. El entorno físico donde se realizó la entrevista ya nos lo indicaba por la presencia de varios elementos del culto cristiano que no parecían estar sólo como ornamento. Seguidamente y ya consolidada su posición, nos ‘contó’ la historia sobre la conquista, la historia oficial. La expresión de sus actitudes y sus palabras hacia nosotros era de disciplinamiento, de maestro que enseña a sus alumnos. Precipitó el final de su exposición porque debía atender las ventas de su vivero, instalado en un terreno adyacente a la casa. Convinimos en que de nuestra parte redactaríamos una solicitud formal, con la justificación y los objetivos correspondientes, para acceder a las excavaciones arqueológicas en el lugar. Ella, en un todo de acuerdo, nos aseguró que íbamos a trabajar ‘tranquilos’ porque no tenían pensado ‘todavía’ realizar una huerta en el lugar (el Rancho Gallo), proyectada para que los ‘chicos de la calle’ aprendieran a cultivar. Esto ocurrió a principios de octubre. Ya se aproximaba la quinta excavación en el CTV por lo que reformulamos el trabajo: los primeros diez días en el Rancho Gallo y los otros veinte en el CTV. Llevaríamos parte del equipo instrumental al Rancho Gallo mientras algunos integrantes irían montando el campamento en el CTV. Enviamos la carta, hablamos por teléfono con N. L. confirmando nuestra actividad para fines de octubre y salimos, entonces, hacia la primera excavación en el Rancho Gallo. Sin embargo, al llegar, éste había desaparecido. Los vecinos nos informaron que, días antes, una topadora y otras máquinas se habían encargado de ‘nivelar el terreno’ porque iban a empezar con las huertas. Tratamos de ubicar a N. L. pero fue infructuoso. Tampoco en la Municipalidad de Tapalqué obtuvimos respuestas ante este inusitado resultado. Algunos funcionarios y empleados reaccionaban asombrados al enterarse; otros, con displicencia, nos marcaron el lugar, como N. L., de ‘la verdadera historia’: “¿Y qué pensaban encontrar ahí? Si eso era una tapera, un rancho viejo con un baldío lleno de ratas... ¡Qué va a saber, pobre vieja! (por Luisa)”. CONCLUSIÓN Estas y otras marcas de la delimitación de lo ‘patrimoniable’ son las imágenes con las que las identidades plantean dilemas en los abordajes de sus cimientos. Estos albergan direcciones de construcción y de transcurso múltiples y en relación dialéctica, donde su esencia no es posible de ser objetivada aunque en ella se perciban las intervenciones manifiestas de las instancias en las que el poder se ejerce desde saberes y prácticas instalados taxativa, homogénea y universalmente. La cultura, en palabras del antropólogo Néstor García Canclini, se ha mercantilizado. Ha adquirido el carácter de mercancía, a partir de lo cual lo que se ponga en valor de ella se asume como producto de la oferta y la demanda, mecanismos que definen la realidad desde parámetros restringidos pero con pretensiones de totalidad en su alcance. Aún cuando todos parecemos elegir ‘libremente’ las dimensiones que elaboran nuestra identidad y sus representaciones sociales (pasible de ser señaladas como patrimonio), esa libertad no dejará de estar regida por las estructuras que exaltan aquella singular visión de mundo europea, cuya pandemia asfixió la diversidad y la redujo a parcelas no esenciales e incompletas de su ocurrencia. La globalización, denominada antes que experimentada, es la crónica de la desaparición anunciada. Los patrimonios, predicamentos. BIBLIOGRAFIA ANDERSON, Benedict. (1983). Imagined Communities. Reflections on the origin and spread of nationalism. Verso Editions an NLB, Londres. BALANDIER, Georges. (1973). Teoría de la descolonización. Ed. Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires, Argentina. BAJTIN, Mikhail. (1981) Estética de la creación verbal. México, Siglo XXI. BARTOLOME, Miguel Alberto. (1979) "Ciencia étnica y autogestión indígena". En: Indianidad y Descolonización en América Latina. 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Proyecto: “Ladrillos, hornos y túneles en el Azul de mediados del siglo XIX”

Octubre 2009

Introducción

Los estudios del pasado humano relacionado con tiempos históricos han dejado de estar restringidos a la Historia. Durante la última década se han desarrollado y consolidado investigaciones desde otras disciplinas de las Ciencias Sociales. La Antropología, la Etnohistoria y la Lingüística, entre otras, han asumido las problemáticas como formando parte de su objeto de estudio y a partir de las propias perspectivas disciplinarias. En Argentina, la Arqueología Histórica surgió, en principio, como un campo que pretendió abarcar el estudio de sociedades 'históricas' desde el enfoque de la Arqueología. Sin embargo, con el crecimiento del interés por los trabajos en esta área ha sido posible reconocer que existe una complejización en los problemas de investigación, los que exigen un abordaje interdisciplinario, tanto para el análisis y la elaboración de conocimientos científicos como para el contexto de aplicación de dicha producción.
El proyecto de investigación “Ladrillos, hornos y túneles en el Azul de mediados del siglo XIX” se formula como objetivo central el de fortalecer la identidad cultural, en primera instancia, de los pobladores del actual partido de Azul (provincia de Buenos Aires, Argentina) y, en un segundo nivel, una identidad en términos más generales. El propósito más general es el de contribuir con el reconocimiento y la construcción del patrimonio cultural a escala local y regional y orientar a la práctica comunitaria al reconocimiento de una experiencia social previa y a su implicación en situaciones actuales y futuras. Los trabajos toman como base y desarrollan dos líneas de investigación, articuladas permanentemente. Por un lado, indagan el sitio arqueológico Fuerte San Serapio Martir del Arroyo Azul y Fuerte Santa Catalina, fortificaciónes del período preformativo del Estado argentino. Esta línea se plantea, a través del registro arqueológico y de la documentación de la época, el estudio de sociedades que habitaron el lugar y que suelen ser caracterizadas en los textos históricos como diferenciadas: la militar, la indígena, la de civiles 'blancos' y la negra. Parte de dicha población fue la que, posteriormente, se constituyó en la base de la actual ciudad de Azul, cabecera del partido homónimo. Por otro, las investigaciones apuntan a estudiar el pasado a partir de los sentidos actuales otorgados al mismo, de los saberes identitarios, de las representaciones sociales de los habitantes de Azul de hoy. Para ello, la etnografía se constituye como el instrumento indispensable en el abordaje, en tanto establece el registro de conocimientos y prácticas relacionados con los significados que se elaboran sobre el pasado histórico.
De esta forma la antropología social con la etnografía, las fuentes documentales de la época y los resultados del registro arqueológico, son las herramientas para interpretar el funcionamiento y la organización social de los grupos humanos que se asentaron en Azul desde la fundación del Fuerte Santa Catalina (1828) y/o el Fuerte San Serapio Martir (1832).

Descripción:
El proyecto propone una acción de extensión escolar y difusión de las investigaciones antropológicas, a partir de la firma de un Acta de Colaboración, entre la Escuela de Educación Media Nº 1 “Ramongassi” de la ciudad de Azul y la Línea “C” del Programa de Investigaciones Comunicacionales de la Ciudad Intermedia (PROINCOMSCI),, denominada: “PROCESOS DE CONSTRUCCION IDENTITARIA DESDE EL USO DEL PASADO Y LA PUESTA EN VALOR PATRIMONIAL”, dirigido por el Doctorando, Lic. Miguel A. Mugueta, correspondiente a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).
El Acta fue firmada por la Directora de la Escuela Media Nº 1 de Azul, Profesora Silvina Margarita Rigo, las docentes: Mónica Scalcini y Cristina Favier, el antropólogo, Licenciado Miguel Mugueta, y el Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN, Doctor Rafael Curtoni.
Este proyecto abordará diferentes etapas de una investigación antropológica destinada a estudiar e interpretar, particularmente, las posibles evidencias asociadas a la existencia de túneles y/o pasadillos correspondientes a mediados del siglo XIX, cuando funcionaba el asentamiento de frontera “San Serapio Martir del Arroyo Azul, origen de la actual ciudad de Azul y fundada por el Coronel Pedro Burgos el 16 de diciembre de 1832.
A partir de las fuentes documentales se pudo establecer el funcionamiento de diferentes hornos de ladrillos en lo que fue el antiguo Fuerte fundado durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.
Asimismo, diferentes vecinos actuaron de informantes sobre la presencia de estos túneles, y se estableció diseñar un hipotético modelo para conocer las dimensiones y recorrido de los mismos. Asimismo se sumaron los aportes basados en técnicas de la ingeniería, logrando aproximar la ubicación de algunas de las secciones de la red de túneles y/o pasadillos que se presentarían bajo el suelo actual del casco urnano de la ciudad.
A partir de los resultados de la información documental, los datos de diferentes vecinos locales y de los resultados de prospecciones arqueológicas, se seleccionó y decidió plantear sondeos y excavaciones en un lote baldío ubicado en la calle Las Flores 0580 del barrio “El Sol”, de la ciudad de Azul.
El yacimiento arqueológico esta representado por una importante cantidad de ladrillos enteros y dispuestos en “pilas” a una profundidad de 40 cm de la superficie. Estos ladrillos están incluidos entre un lente arcilloso y la capa de humus, completando un sistema estratigrafico que se correspondería con las características de “suelo actual”. Se encuentran asociados a lo que podrían ser importantes unidades de combustión a juzgar por el material óseo y maderas quemadas que elevarían temperaturas cercanas a los 600 grados.
En el área se recuperaron materiales arqueológicos en superficie como: frenos “muleros”, tiestos de “gress” (correspondientes a botellas de cervezas de fabricación inglesa), clavos de sección cuadrada y posibles restos de herramientas relacionadas con el trabajo y/o la actividad de “horneros”.
La documentación localizada hasta el momento, da cuenta de que en ese lugar funciono el primer horno de ladrillos, propiedad de Juan Iriarte y Miguel Vidart en 1852 (Número de ficha: 849, Carpeta II de Expedientes de Terrenos Nº 40, y Libro de Escrituras Nº 1, Folio 34, Escritura Nº 50, 1852; Museo y Archivo Etnográfico “Enrique Squirru”, Azul, Argentina).

A partir de los sondeos expeditivos y basados en un muestreo probabilístico, se destacaron dos sectores de excavación que se denominaron: SECTOR 1 (“El fumadero”) y SECTOR 2: (Horno 1).
En el sector 1 (S1) se abrieron 6 cuadriculas de 1 x 1 mts, y en cada una de ellas se excavaron 3 niveles arbitrarios:
Nivelación: 15 cm, Nivel 1: 10 cm y Nivel 2: 10 cm. Todos se localizan sobre la estratigrafía correspondiente al suelo actual (humus).

Localización de sitio arqueológico:
Area urbana, calle Las Flores 0580 (y Calle 3), Azul, Pcia. de Buenos Aires, Argentina.
Propietario del terreno: Moyano, Rubén
Coordenadas: S: 36° 46’ 589 / W: 59° 52’ 087
Altitud: 518 ft.

Registro arqueológico

En el S1 se lograron recuperar restos de pipas de cerámica caolín (foto Nº 1). El caolín o caolinita, es una
arcilla blanca muy pura que se utiliza para la fabricación de porcelanas Su nombre viene del chino kao = alta y ling = colina, que indicaba, en la provincia de Kiangsi, cerca de Jauchu Fa, el lugar donde los chinos encontraron por primera vez este tipo de arcilla al natural. Su fórmula es Al2Si2O5(OH)4 ó Al2O32SiO22H2O (disilicato alumínico dihidratado).
Al respecto existe importante bibliografía acerca de su procedencia, fabricación, tipología y uso de este tipo de pipas, como también su método de datación (cronología). En este sentido, según diferentes trabajos de investigación la técnica de datación de las pipas inglesas de caolín, se logra calculando el diámetro interior en décimas de milímetros del agujero por donde circulaba el humo aspirado por el fumador. También el grado de inclinación de la cazuela u hornillo de la pipa, nos aproxima a la fecha de fabricación, según catálogos que han re-construido diferentes investigadores del tema.
Las pipas recuperadas son de marca “VG”, que se fabricaron en Inglaterra desde 1760 hasta principios del siglo XX, pero no se usaron en el país de origen y formaron parte de importantes lotes de exportación hacia América.


Además de las pipas, se recuperaron restos de vidrios correspondientes a botellas del tipo “limeta” (para ginebra, originalmente), tiestos de lozas y clavos de sección cuadrada, y restos óseos quemados y sin quemar.
En relación al S2 se logro realizar un excavación tipo “destape” de unos 12 metros cuadrados que descubrieron un bloque de ladrillos cocidos dispuestos en posición lateral, lo cual nos ofrecería alguna hipótesis acerca de la presencia de una “boca” de horno, o la disposición ordenada de los ladrillos ya terminados para ser usados, posiblemente, y parte de ellos, en los túneles que se presentan en diferentes sectores del casco urbano de la ciudad.
Asociado al bloque de ladrillos cocidos se pudieron recuperar especimens óseas correspondiente a bos taurus y a ovies aries. Asimismo, se recupero una herradura, posiblemente para mula, lo cual abre otros interrogantes acerca de la funcionalidad de este sector.
Los resultados y conclusiones para este trabajo recién comienzan a ser elaboradas, dado que los trabajos de análisis de los materiales arqueológicos recuperados, como el procesamiento de diferentes datos provenientes de fuentes documentales y de relatos urbanos, estan en el proceso de organización y clasificación.
Entendemos que la localización, descripción y en definitiva poder conocer la funcionabilidad de una posible red de túneles en la ciudad de Azul, dependen de los resultados de esta primera aproximación al tema.
Con el aporte de mas estudios sistemáticos, seguramente, podremos arribar a conclusiones mas ajustadas, para en definitiva, conocer la organización social de los primeros pobladores de la ciudad de Azul.

Personal:
En los trabajos de campo participaron estudiantes de la carrera de antropología con orientación arqueológica de la Facultad de Cs Ss de la UNICEN, junto a estudiantes de la Escuela Media Nº1, coordinados por las docentes Lic. Mónica Scalcini y la Ingeniera Agrónoma, Cristina Favier.


EXCAVACIONES EN EL SITIO URBANO DE AZUL "LAS FLORES O580"

EXCAVACIONES EN EL SITIO URBANO DE AZUL "LAS FLORES O580"
Con la participación de estudiantes de la escuela Media Nº 1 "Ramongassi", a cargo de las docentes, Ingeniera Agrónoma, Cristina Favier y Licenciada en Química, Mónica Scalcini; se desarrollaron los primeros trabajos de campo arqueológicos en esta localización en el casco urbano de la ciudad de Azul, asociada a evidencias relacionadas con los primeros hornos de ladrillos probablemete, pertenecientes al Fuerte San Serapio Martir hacia 1855. En el sector del destape (foto) se aprecia los ladrillos ordenados en disposición de "lateralidad" a "modo de técnica de secado" y con asociación a metales, lozas y herraduras para mulas. Asimismo, en otro sectordenominado S1 ("El Fumadero"), abierto con seis cuadrículas de 1 x 1 mts., se recuperaron restos de vidrios correspondientes a botellas del tipo "limeta" (originalmente su contenido fue ginebra) , lozas de procedencia inglesa, clavos de sección cuadrada y pipas de cerámica caolin también de origen ingles. La colaboración y trabajo en conjunto con los estudiantes secundarios de la Escuela Media Nº 1, se presenta como una importante experiencia de difusión y extensión, en la relación enseñanaza - aprendizaje.

LOS PRIMEROS LADRILLOS COCIDOS

LOS PRIMEROS LADRILLOS COCIDOS
El arqueólogo Mugueta muestra uno de los ladrillos recuperados durante las excavaciones en lo que fueron los primeros hornos de ladrillos del Fuerte San Serapio Martir (fundado en 1832) de Azul. En los trabajos de campo participaron estudiantes del polimodal, estudiantes universitarios de la carrera de antropología con orientación arqueológica y vecinos del barrio "El Sol" de la ciudad de Azul. Un especial agradecimiento a la colaboración de las antropologas sociales Silvia Boggi, Marcela Guerci y Gaby Mattina.

Matilde Catriel

Matilde Catriel
Bisnieta del Cacique Cipriano Catriel quien lidero el cacicato catrielero de los denominados asentamientos indígenas aliados a la política del gobernador de la Pcia de Buenos Aires Gral. Juan Manuel de Rosas durante el siglo XIX. Matilde vivio sus últimos años en el barrio Villa Fidelidad de la ciudad de Azul junto a su hija Marta Pignatelli Catriel en la ciudad de Azul. Fallecio en febrero de 2008.

MAPUCHES DENUNCIAN QUE NO LES PAGAN POR USAR SUS TIERRAS

RIO GALLEGOS.- Una familia mapuche denunció ante concejales de la localidad de Las Heras que tierras de las que tienen titularidad son utilizadas por la empresa estatal Fomento Minero de Santa Cruz (Fomicruz) para la búsqueda de uranio, que les adeuda el pago de un convenio rubricado con el pulgar del cacique.
En la empresa aclararon que en los últimos dos años el cacique José Limonao recibió 34.000 pesos, mientras que el convenio actual está pendiente de pago hasta tanto la familia determine si el cacique los representa.
El reclamo de la familia aborigen y un reciente anuncio del ministro de Planificación, Julio De Vido, en la localidad de Gobernador Gregores sobre la próxima explotación de uranio en Laguna Sirven (a 60 km al oeste de Las Heras) dejaron a la vista una exploración de uranio desconocida hasta ahora en la provincia, que se realiza desde el 2007 por un convenio firmado entre Fomicruz y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
"Por considerar al uranio un mineral estratégico para las políticas nucleares que lleva la Argentina, decidí que las exploraciones y explotaciones de uranio se realicen con la CNEA y no con firmas extranjeras", confirmó a LA NACION Miguel Ferro, presidente de Fomicruz.
Por el convenio, el organismo y la empresa estatal comparten en igual medida la inversión y la futura explotación que se estima podría realizarse dentro de dos años. "Estamos extrayendo muestras; hasta ahora, la mineralización está en superficie, no es alto el nivel de uranio pero sí es de fácil extracción y eso lo haría rentable. Por el momento, es lejana la explotación", afirmó Ferro.
El área en la que se realiza la exploración, de 15.500 hectáreas, es conocida como Laguna Sirven y comprende tres estancias: Gordón, Guadal y Sirven. Objeciones
Sobre esta última se encuentra parte de la familia del cacique Limonao, que reclama el pago del uso de la tierra y dejar sin efecto el convenio que el cacique selló con la huella digital del dedo pulgar de su mano derecha.
"Hicieron firmar a una persona que es iletrada, que no sabe ni siquiera cuándo fue, ni podía entender qué iban a hacer en sus campos", relató la concejal Graciela Artiles (PJ) a LA NACION. Ella y otros ediles recibieron a Florinda, Angela, Ernesto y José Limonao, que mostraron un convenio por el cual Fomicruz les pagaría 42.900 pesos a partir de noviembre pasado por el uso de la tierra. Allí estaba la huella de Limonao y la firma escrita de Vicky Limonao, sobrina del cacique, pero faltaba la de Ferro.
"El convenio está listo, pero pedimos en diciembre el asesoramiento de la Secretaría de Derechos Humanos para saber si realmente estábamos procediendo bien", explicaron desde la empresa estatal. La respuesta llegó pronto: la comunidad histórica de los Limonao, pueblo mapuche asentado en zona rural, es una de las cuatro que aún conservan una porción de territorio, según la ley provincial 1862, pero ésta no tiene el carácter de "reserva". Y recomendaron a Fomicruz que la familia Limonao realice una asamblea comunitaria para designarlo como tal.
"La familia Limonao, que en su mayoría vive aquí en Las Heras, siente que al hermano lo usaron -afirmó el concejal Claudio Martínez-. Si la empresa quiere hacer la exploración debería pedirlo a todos los herederos". La familia ahora no quieren otorgar el permiso.
Según Fomicruz, al ser el uranio un mineral de primera categoría, de encontrar allí algún tipo de recurso la tutela será del Estado y los beneficiarios recibirán el pago del canon correspondiente

Mapuches de Neuquén anuncian nuevos bloqueos de rutas

Miembros de las comunidades mapuches de la Provincia de Neuquén advirtieron que el próximo miércoles cortarán totalmente las rutas zonales, si no vienen a la localidad autoridades del gobierno provincial, a atender los reclamos territoriales y sociales. El jueves durante varias horas levantaron un piquete en la Ruta Nacional 234 a la altura del puente sobre el río Chimehuin, liberando el tránsito cada hora y entregando a los automovilistas panfletos en los que especifican las demandas que vienen realizando desde hace varios meses.
Los mapuches decidieron levantar el bloqueo, y aguardar hasta la semana entrante a que funcionarios del gobierno neuquino se hagan presentes en la ciudad, para atender sus reclamos. En dicha jornada, las comunidades se movilizaron junto a la Coordinadora de sectores sociales que la integran, entre otras organizaciones gremiales y populares de Junín, los “vecinos sin tierra” que reclaman ser escuchados por el gobierno para que se le de solución a la demanda de políticas de viviendas en esta ciudad.
Según reportó la Radio Wajzugun, el Jefe de la Policía Provincial, comisario Lepen, fue quien habría puesto en comunicación telefónica al werken de la Confederación Mapuche, Fidel Colipan, con el ministro Jorge Tobares, quien se habría comprometido a reunirse con los mapuches el próximo miércoles. Si bien el contacto posibilitó el despeje de la ruta, advirtieron las comunidades que no permitirían más dilataciones que “solo benefician a los amigos del poder político provincial que históricamente han venido usurpando territorio mapuche”.
Conviene recordar que las comunidades mapuches, coordinadas en la Confederación Mapuche, se quejaron por “la negativa del gobierno provincial neuquino a firmar el acuerdo entre el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), la Universidad Nacional del Comahue y la Confederación Mapuche Neuquina, para poner en marcha el Programa de Relevamiento Territorial de Tierras Indígenas, según lo estipulado por la Ley Nacional 26.160”.
A juicio de la Confederación Mapuche, la no firma del denominado Programa de Relevamiento Territorial de Tierras Indígenas, “ley nacional que permitiría poner freno a los atropellos contra el territorio mapuche”, no sería más que “una clara expresión de la política de este gobierno, situación de suma gravedad para el presente y futuro de las 55 comunidades mapuches de la Provincia de Neuquén”, apuntó la entidad en un comunicado de prensa. Demandas
Los representantes de las comunidades afirman que “lo único que hemos logrado con nuestra paciencia y comprensión con las autoridades provinciales, es cargar con una serie de cargos y procesamientos que suman a la fecha 48 causas civiles y penales en los juzgados provinciales y federales... Nuestras autoridades originarias desfilan ante los juzgados como verdaderos delincuentes cuando lo único que hacen es cumplir con su deber de defender sus derechos históricamente pisoteados”.
Las comunidades del sur de Neuquén que llevaron adelante el corte de ruta fueron El Painefilu, Linares, Atreuko, Chiquilihuin, Rakitue, Lafkenche y Cayun. Días atrás habían realizado durante cinco días un corte en el puente que está ubicado sobre el río Malleo, bloqueando el tránsito por las rutas provinciales 60 que conduce al paso internacional Mamuil Malal, y 23 que comunica Junín de los Andes con Aluminé.
Tras reunirse con el subsecretario de Desarrollo Social Alex Tarifeño, y el diputado provincial por el MPN Carlos González, a fin de que se interioricen de las demandas y avanzar en una mesa de diálogo, decidieron levantar la medida. En esa oportunidad, y respecto al reclamo relacionado con poner en marcha el programa de relevamiento territorial, el legislador oficialista indicó a este medio que “el gobierno neuquino quiere tener una participación activa que le corresponde”.
Hasta la pasada semana, los mapuches mantuvieron de forma intermitente un piquete sobre la ruta 23, a la altura del puente sobre el río Malleo, en demanda de la firma del mencionado convenio federal, así como por mejoras sociales, como la entrega de leña y planes asistenciales caídos. En tanto, en Zapala, la comunidad mapuche Maliqueo realizó un escrache a la jueza civil Ivonne San Martín, a quien denunciaron por el violento desalojo de un campo de veranada de Litrán, cerca de Villa Pehuenia.
El conflicto se desató a partir de una denuncia de Pedro Duarte a los mapuches por la usurpación de un lote del que dice ser propietario. El 20 de abril, la policía los desalojó por orden de la jueza de su territorio. El lof Maliqueo había recuperado en enero el lugar, del cual habían sido despojados en la década del 90' por el terrateniente y ex juez federal del proceso militar Pedro Laurentino Duarte. En entrevista con el programa La Flecha (Radio Estación Sur FM 91.7 de La Plata), el werken Raúl Maliqueo dio nombres de los efectivos que actuaron en el operativo.
Denunció el dirigente que los uniformados se burlaron y abusaron de una abuela de 70 años, y que Duarte los amenazó con armas de fuego, pero que la policía no les recibe las denuncias porque son cómplices del ex juez. “Entran a la estancia como si fuera la propia casa”, describió. Además denunció que el intendente de Villa Pehuenia, Mauro del Castillo, está en contra de las comunidades mapuches y pidió solidaridad de la gente de Buenos Aires y La Plata / AZ

Represión a los Mapuches

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CINE INDIGENA

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FOTOGRAFIAS: Taller de Fotoperiodismo de la Facultad de Cs Ss de la UNICEN. Argentina

FOTOGRAFIAS: Taller de Fotoperiodismo de la Facultad de Cs Ss de la UNICEN. Argentina
Este Blog tiene la colaboración de los fotografos Dante Lartirigoyen y Julio Menajovski, Jefe de Trabajos Prácticos y Titular de dicho Taller.

miércoles, 29 de octubre de 2008

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Programa de Arqueología Historica, Identidad y Patrimonio PAHIP

Estudios sobre los procesos de etnogenesis a partir de la etnografía con descendientes de la sociedad de frontera "fortinera" del siglo XIX. Estudios sobre la cultura material recuperada de las sociedades asentadas en la Línea de Frontera de mediados del siglo XIX.


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